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Silvestre, el cura pederasta

Newsweek en español, 13 Nov 2016

 

Un documental sobre el sacerdote acusado de abusar sexualmente de menores indígenas de Oaxaca reabre el tema sobre la comparsa entre Iglesia y Estado. La protección a los depredadores se mantiene inalterable, como el estigma en las víctimas. En México, como en ningún otro país donde se han documentado ataques similares, la impunidad es absoluta.

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Por: Paula Mónaco Felipe

LOS MUCHACHOS no pueden estar quietos, se mueven intranquilos. Frotan las manos sin pausa, las piernas tiemblan en movimiento rítmico. No se ven sus rostros pero hablan sus cuerpos aterrados y el relato se completa con palabras en castellano y zapoteco.

“Me invitó a unos cuartos con unos chavos y él invitó las chelas”, cuenta un joven moreno y delgado. “Llegando al cuarto nos pone porno (en la televisión) y con el mismo control nos empezó a bailar show”. Sigue otro muchacho sentado a su lado: obligó a uno de los chicos a bajarse el zíper del pantalón “y empezó a chupar su pene y así fue siguiendo”.

“Fuimos a San Dionisio —recuerda otro joven—. Me llevó a un hotel y cuando yo ya estaba durmiendo, él abusó de mí”.

Hablan cinco jóvenes indígenas de la región mixteca, la más pobre de Oaxaca. Cuentan a detalle el abuso sexual que sufrieron por parte de un mismo agresor: el cura Gerardo Silvestre Hernández.

Borracheras forzadas, intentos de violación, sexo oral obligado y diversas formas de acoso que ocurrieron dentro de las instalaciones de la Iglesia católica, en hoteles, basureros y otros lugares: se estima que, durante siete años, el sacerdote abusó de entre 45 y 100 jóvenes indígenas en esa región.

Lo exhibe el documental Silvestre, pederastia clerical en Oaxaca 2009, dirigido por Santiago Mohar Volkow, con base en una investigación de Diego Enrique Osorno y producido por Cristina Sada Salinas y Andrés Clariond Rangel. Una película donde verdes cerros y paisajes apacibles hacen contraste con relatos escalofriantes; niños indígenas juegan al aire libre y dentro de las iglesias los rincones perturban, reviven recuerdos de sufrimiento.

“Abusaba de los niños, tenía relaciones con los niños a la fuerza, incluso hasta los emborrachaba para que los chamaquitos no se dieran cuenta”, dice un hombre mayor con voz distorsionada y sin dar detalle de su rostro, recortado por seguridad. “Me ofreció dinero por callar y por llevarle más chamacos”.

Los jóvenes zapotecos callaron por terror. Uno de ellos se suicidó y algunos cayeron en adicciones. Otros recurrieron a sus familiares, pero les prohibieron denunciar, también a causa del miedo. ¿Cómo hablar mal del cura, que es el representante de Dios?, cuestionaron familias humildes de fe inquebrantable. El silencio terminó cuando Juan Sandoval Gómez, maestro de San Juan Camotlán, supo lo que ocurría. Creyó en la palabra de sus alumnos y de inmediato informó al diácono Ángel Noguera y al sacerdote Manuel Arias Montes, doctor en derecho canónico y autor de Y el verbo se hizo indio, libro emblemático sobre sincretismo religioso.

Noguera y Arias denunciaron para proteger a los niños indígenas y hacer que Gerardo Silvestre rindiera cuentas. Sin embargo, toparon con pared: el obispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, no ordenó investigación alguna. Recurrieron al Vaticano y recibieron la misma respuesta: desde Roma, la Congregación de la Doctrina de la Fe concluyó que tras su investigación “no se desprende que el Rev. Silvestre haya cometido los delitos que se le imputan” (documento firmado por Luis F. Ladaria, arzobispo titular de Thibica).

Desde entonces se hizo fuerte la persecución en contra de los diez sacerdotes que optaron por denunciar en lugar de encubrir los delitos de Gerardo Silvestre. Los más golpeados fueron Noguera, removido de su cargo, y Arias, quien sufrió un accidente que no fue tal: alguien había cortado los frenos de su carro, un vocho azul [esto lo informa su mecánico y en el videodocumental se muestran las mangueras de freno cortadas]. Después un grupo de personas armadas se instaló afuera de su parroquia amenazando con entrar. Pobladores grabaron el momento de la agresión en un video casero que aparece en Silvestre.

El director del documental pide poner atención a un detalle: “Hay un personaje muy poderoso en Oaxaca que es el apoderado legal de la arquidiócesis de Antequera, se llama Wilfredo Mayrén Peláez y le dicen padre Uvi. Estuvo ahí (en la agresión) y en el video aparece disfrazado, tiene un sombrero. Son acciones mafiosas, completamente mafiosas”.

Una de las comunidades indígenas de la Mixteca donde ocurrieron los abusos del sacerdote. Foto: Agencia Bengala.

***

Silvestre es un documental realizado con premura. “Desde que me ofrecieron el trabajo hasta que terminamos de editar pasaron solo cinco meses”, cuenta Santiago Mohar.

Es que el sacerdote y pederasta fue detenido el 27 de diciembre de 2013 por orden de la fiscalía de Oaxaca, pero aún no se dicta sentencia en su contra. La decisión está en manos del Tribunal Superior de Justicia y los defensores de las víctimas temen que sea puesto en libertad porque la justicia oaxaqueña lo acusa de “corrupción de menores”, delito que se castiga hasta con ocho años de prisión.

Pero, además, las condiciones de reclusión del pederasta generan muchas dudas. “El arzobispo lo protege: lo va a visitar al lugar donde está recluido que no es una cárcel, sino el edificio de un convento dominico. Hay otros detenidos, pero es una iglesia, y cuando fui [a conseguir una entrevista], los guardias me dijeron que Gerardo Silvestre oficia misa, que le llevaron un celular y hasta le han llevado niños para que le ayuden a dar misa, para simular” que no es pederasta.

Mientras él goza de privilegios, los jóvenes que sufrieron abusos no logran recuperarse. Cargan con el trauma y los persigue el estigma: “A uno de los niños en su pueblo le dicen ‘el cogecuras’”, dice apenado el director de Silvestre. Además, “están muy resignados a que la justicia no existe”.

Bernardo Barranco, experto en religión, dice que la resignación es fundada porque desde las instituciones mexicanas de justicia “hay una clara protección al clero, aunque viole artículos de la Constitución”. Alberto Athié, exsacerdote y activista en contra de la pederastia clerical, completa: “hay una protección a clérigos delincuentes. Es una acción deliberada”. Cristina Sada Salinas denuncia que en el encubrimiento también participa la Iglesia católica: “La absolución de Silvestre se dio en tiempos del papa Francisco”.

Cerrados los caminos de justicia en tribunales y dentro de la institución, los realizadores de Silvestre apuestan por difundir el caso como una suerte de condena social. Por eso realizaron un documental breve, de 25 minutos de duración, de acceso público y gratuito vía internet. “Está hecho exclusivamente para redes, no para festivales de cine”, explica el director. “Queremos que sea viral, y si es necesario cortarlo en pedacitos, lo haremos con tal de que circule en internet”, completa la productora.

Habrá presentaciones en espacios culturales, se difundirá en medios de comunicación y se entregaron copias en DVD en la región mixteca. Buscan justicia para las víctimas y también frenar un drama que continúa en Oaxaca: durante la Semana Santa de este año, el 25 de mayo de 2016, el vicario pastoral Carlos Franco emborrachó, golpeó y violó a dos muchachos adentro de la catedral. Fue detenido y liberado cuatro meses después.

Sobreviviente de abuso que ha dado su testimonio. Foto: Paula Mónaco.

***

Por cientos se cuentan en México los casos de pederastia clerical: se estima que Marcial Maciel tuvo más de 100 víctimas; Eduardo Córdova Bautista violó a más de 100 niños durante 30 años en San Luis Potosí; Gerardo Silvestre abusó de unos 100 menores indígenas en siete años en Oaxaca; Nicolás Aguilar, de otros 70 aquí y unos 30 en Los Ángeles, Estados Unidos; mientras, Carlos López Valdés violó a un joven y abusó de un número indeterminado de niños y muchachos en Tlalpan, Ciudad de México.

La filial mexicana de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual del Clero (SNAP por sus siglas en inglés) ha recibido más de 500 denuncias en la última década, pero ningún sacerdote ha sido sentenciado.

Entre ellos, unos pocos han tenido que rendir cuentas ante la justicia, pero siempre bajo acusaciones menores: nunca se les investigó por “pederastia” o “abuso sexual”, considerados delitos graves con penas de hasta 30 años de cárcel, sino por “corrupción” y “estupro”, que implican un máximo de ocho años de condena. Lo explica Joaquín Aguilar, quien fue víctima y encabeza la filial mexicana de la SNAP. Lamenta además que “el 99 por ciento de los casos que tenemos documentados ya prescribió”, la justicia aquí lleva paso lento.

Bernardo Barranco considera que la Iglesia católica atraviesa una crisis mundial de “pérdida de autoridad moral” a causa de la pederastia clerical. “Es uno de los principales cánceres de la Iglesia y está haciendo metástasis. A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, en el plano económico y solamente en Estados Unidos, por concepto de indemnización ha perdido 30 000 millones de dólares, y eso no ha bastado. Pese a la figura bonachona del papa Francisco, la Iglesia está ahora en declive, lo muestran estudios recientes de la universidad de Georgetown”.

Hasta el Vaticano han llegado cerca de 4000 denuncias, aunque esa institución solo reconoce públicamente 400, el 10 por ciento del total. Los abusos sexuales por sacerdotes son casos probados en Estados Unidos, Polonia, África, Egipto y otros países de América Latina como Argentina, Perú y República Dominicana. Sin embargo, México vive una de las peores situaciones de la región, concluye Alberto Athié, exsacerdote perseguido por la jerarquía eclesial debido a sus denuncias.

“El nuestro es uno de los países con mayor complicidad del Estado. Aquí la influencia es clara y determinante: a sabiendas, no se resuelve a favor de las víctimas”.

Cristina Sada, aristócrata rebelde

Corrupción, violencia, abusos contra campesinos, derechos humanos… Cristina Sada Salinas se encuadra en muchas causas: “No pertenezco a ninguna organización, pero me he mantenido como activista de a pie”.Realiza entrevistas, lleva un blog y trata de difundir información por cualquier medio. En 2012 fue candidata a senadora por el Movimiento Progresista.

“Hago este trabajo de tiempo completo: a mí no me pagan, ¡yo pago para trabajar!”, dice sonriendo la mujer de piel blanca, cabello rubio y ojos verdes. Brillan grandes aretes de oro, que hacen juego con un collar. Es integrante de una de las familias más poderosas de México; nieta del millonario Roberto Garza Sada, fundador y presidente del grupo Vitro, y Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca. No se identifica con ellos: sigue los pasos de su madre, Irma Salinas Rocha, la “aristócrata rebelde” que en 1978 denunció a la cúpula empresarial en su libro Nostro Grupo.

Al morir su padre, Cristina y sus siete hermanos fueron despojados de la herencia. Ella salió adelante sola e hizo fortuna al crear empresas de bienes raíces, ropa y colegios privados.

—¿Por qué decidió hacer este documental?

—Porque aborda un tema que no está lejos de sucesos dentro de mi familia, estoy extremadamente sensibilizada. Además, desde que se conocieron los casos de Marcial Maciel fui una de las personas indignadas en México, y en marzo leí un artículo sobre Gerardo Silvestre. Una semana después ya estaba en Oaxaca, donde escuché los testimonios de las víctimas que se habían atrevido a denunciar. Regresé a Monterrey y decidí que quería producir un documental. Yo puse la mayoría del dinero, pero Andrés Clariond, también empresario regiomontano, decidió apoyar el proyecto.

“Muchos ricos pagan por producciones audiovisuales, pero no es común que lo digan públicamente. “Yo siempre he dado la cara —remarca—. Y sufro algunas consecuencias, lo que hago no es aplaudido en mi medio social”. Respira hondo y sigue: “No me importa. Ya me he enfrentado con el poder político, aunque tengo familia partícipe en el desfalco a mi estado. Me he enfrentado a la familia poderosa, al Estado, al empresariado cómplice, ¡nomás me faltaba la Iglesia!”.

El doble discurso de la Iglesia, según Alberto Athié

—¿Qué opina de que el papa Francisco decidió no mencionar los casos de pederastia clerical durante su reciente visita a México?—La explicación está en el caso Marcial Maciel. Cuando Juan Pablo II era papa, todos sus cardenales tenían la información de los abusos de Marcial Maciel, incluyendo a Joseph Ratzinger; y yo mismo escribí una carta donde describí absolutamente todo. Ahora (en la visita de Francisco) el tema Maciel fue extremadamente espinoso por el grado de cercanía y de apoyo que Juan Pablo II le dio a Maciel, pero el asunto también está ligado al cardenal (mexicano) Norberto Rivera: él ha sido clave en el ocultamiento de la jerarquía católica, ponerlo en evidencia sería crear una crisis interna muy grande.

—¿Cómo encubriría Francisco si se supone que es diferente, hasta lo tildan de revolucionario?

—Lo es en los discursos. Tiene dos estrategias: un discurso abierto donde dice por ejemplo “quién soy yo para juzgar a los homosexuales” y la estrategia real de “soy hijo de la Iglesia y estas cosas no van a cambiar”.

—¿Tiene un discurso y otro actuar?

—Sí. Decir para no hacer.

—En febrero de este año, Jorge Mario Bergoglio se reunió con Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, donde ningún papa había entrado en toda la historia de México, ¿qué opina al respecto?

—Se le hizo un homenaje de Estado y Peña Nieto le dijo abiertamente “su agenda es nuestra agenda”. Entonces te preguntas: ¿dónde quedó el Estado laico? Fue un acto de obediencia y pleitesía a un jefe espiritual de la Iglesia católica. Además, el doble discurso del Papa muestra que hubo acuerdos con silencios: callar ante los jóvenes de Ayotzinapa y la pederastia clerical, por ejemplo. (Francisco) no mencionó nada hasta cuando se fue de aquí, ¡cuando México es uno de los países donde hay más evidencia de pederastia clerical, se conoce abiertamente en los medios! Cada vez que vinieron papas al país —Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco—, la pederastia pareció no existir: así de altos son los niveles de complicidad.

Liga a la nota: http://newsweekespanol.com/#!/noticias/silvestre-el-cura-pederasta

Liga al documental: https://www.youtube.com/watch?v=L5KgGG5wxjk

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