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Textos

Dudas sobre la presunta identificación de otro normalista

El Telégrafo, Ecuador

Sábado 19 de septiembre de 2015

Paula Mónaco Felipe

Días después de fuertes críticas de las Naciones Unidas y la CIDH por el manejo del caso Ayotzinapa y muy cerca de cumplirse el primer aniversario de los hechos, el Gobierno mexicano anunció la posible identificación de restos del segundo de los 43 estudiantes desaparecidos y también la captura de Gildardo López Astudillo, alias ‘El Gil’, uno de los presuntos responsables del caso.

En un breve mensaje de prensa, leído y sin margen para preguntas, la procuradora Arely Gómez indicó el miércoles que “existen indicios que establecen la posible correspondencia entre (el estudiante desaparecido) Jhosivani Guerrero de la Cruz y las muestras” de ADN analizadas en laboratorios de la Universidad de Inssbruck, en Austria. En términos no contundentes habló la funcionaria, utilizó expresiones como “evidencia moderada”, “indicios” y “posible correspondencia” para remitir los resultados del ADN mitocondrial, según expertos, que recurre a un solo marcador genético, y dio como resultado la probabilidad cercana a 70, es decir inferior a la de 1.200 sobre 1 que sirvió para identificar dos fragmentos óseos de otro normalista, Alexander Mora Venancio.

Pese a las dudas, la noticia ocupó  la portada de medios nacionales e internacionales. Horas después las autoridades coparon de nueva cuenta los principales espacios informativos. El comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales, reportó el arresto de López Astudillo, presunto integrante del cartel Guerreros Unidos, quien es acusado de ordenar el traslado, asesinato y la presunta incineración de los normalistas en Cocula.

Dijo que fue aprehendido en Taxco, estado de Guerrero, a solo 35 kilómetros de donde el 26 de septiembre de 2014 ocurrieron los ataques en contra de estudiantes normalistas, con un saldo de tres asesinados, 43 desaparecidos y dos heridos de gravedad.

Los familiares de los estudiantes no respondieron en bloque a los anuncios oficiales porque ya no creen en las autoridades.

Consideran que llevan adelante una estrategia para acallar su reclamo y, como ellos, muchas personas desconfían de las noticias por el momento en que llegan y la ambigüedad de los términos utilizados. Hay quienes se preguntan si en verdad se reactivaron las investigaciones o se trata, más bien, de un ajedrez del dolor.

La prueba exhibida “no da suficiente certeza estadística”

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que  investiga la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, informó que la coincidencia genética entre los restos entregados por la Procuraduría General de la República (PGR) y la familia de Jhosivani Guerrero de la Cruz “es baja en términos estadísticos”.

Sin desestimar el trabajo hecho en Austria, considerado “de alta calidad científica”, los argentinos creen que la identificación de Jhosinavi aún no debe de darse por sentada, sobre todo porque hay serias dudas con respecto al origen de los restos que se analizan.

Ante la polémica en torno del anuncio de la Procuraduría mexicana, EL TELÉGRAFO consultó al antropólogo genetista Víctor Acuña, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia y doctor  en Genética Humana en el University College de Londres, Inglaterra.

Acuña expresó respecto al resultado del ADN (muestra 16-29102014): “En términos técnicos yo confío plenamente en el laboratorio de la Universidad de Innsbruck pero eso es diferente a decir que se puede interpretar el resultado. Una prueba con esta estadística, de 72 a 1, no es concluyente. No da suficiente certeza estadística para decir que es la muestra de esa persona y no podría serlo de otra. Implica que mucha gente relacionada con Jhosivani Guerrero de la Cruz podría tener el mismo perfil genético, aún sin una relación de parentesco cercana, este tipo de secuencias genéticas pueden ser muy comunes en la población”.

Sobre el examen mitocondrial, el antropólogo Acuña indicó: “El ADN mitocondrial, en términos de análisis, es un solo marcador genético. No es tan útil como los marcadores que normalmente se usan en genética forense, es decir un conjunto de variables que están en el DNA del núcleo de la célula. Ese sería el estándar de oro, pero a veces está deteriorado, entonces al mitocondrial es más probable encontrarlo en muestras muy viejas o dañadas, quemadas, por ejemplo. Pero no siempre puede recuperarse completo”.

Liga a la nota:

http://www.telegrafo.com.ec/mundo/item/la-identificacion-de-otro-normalista-genera-dudas.html

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